Hoy les quiero comentar un recuerdo que ha dado vueltas en mi cabeza los últimos días y que encuentro digno de contarles, sobretodo por estos días en que la televisión no ha parado de mostrarnos con horror las conductas de riesgo adolescentes actuales... y de pasadita, les contaré un poco de mí.
Esta historia involucra dos elementos esenciales en mi vida: soy músico (flautista) y soy de La Serena. Estudié algunos años de colegio en la Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen de La Serena. Este es un proyecto educacional bastante único, donde cada niño que entra al colegio cuando llega a sexto básico empienza el aprendizaje de un instrumento musical, paralelo a sus horas de colegio como cualquier otro niño, en cualquier otro colegio. Al cabo de un tiempo, cuando ya se ha progresado, se está en condiciones de entrar a algunos de los conjuntos instrumentales de la Escuela: la Banda Básica y Orquesta Infantil (con chiquititos desde los 10 años), que evoluciona a la Banda Juvenil y Orquesta Sinfónica Juvenil (con chicos de hasta 18 años).
La experiencia de entrar a alguno de estos conjuntos define tu pasada por el colegio. Quienes han pasado por ahí, fueron a gira, sacrificaron los sábados en la mañana para ir a ensayo y estuvieron dispuestos a ser tildados como 'pernos' por más de algún amigo de otro colegio (ignorante, claro, de esta dinámica), saben a qué me refiero. No hay mejor sensación que hacer música con tus amigos, y aquí tus amigos pasan a ser casi todos los de enseñanza media... al final es como un gran conjunto donde no importa mucho de qué curso eres.
Esto mismo, hace de quienes egresan adultos con otra concepción de la belleza, la disciplina y la camaradería. Por supuesto, hay excepciones, pero el recuerdo es tan potente que existe una orquesta de ex alumnos que se reúne cada cierto tiempo y prepara conciertos.
Bueno, ahora les contaré mi recuerdo. Debido que me vine a estudiar música a Santiago a los 15 años, no egresé de mi querida Escuela, pero sí fui testigo, como parte de la Orquesta Juvenil, del egreso de algunos cuartos medios (gente mayor a mi). Este egreso era como el de cualquier colegio, profesores a un lado, alumnos y papás al otro, en un teatro muy lindo... pero a esto se sumaba la gran Orquesta Juvenil en el escenario, donde se sentaban los alumnos de cuarto medio que eran parte de ella (alrededor del 70% diría yo). La orquesta partía con Pompas y Circunstancias (un clásico de Elgar) y entraban todos los alumnos a la sala, quienes no eran parte de la orquesta se sentaban a un costado y quienes sí eran parten caminaban hasta subir el escenario y sentarse donde los esperaba su silla con su instrumento.
Pasaba lo típico que pasa en todas las ceremonias, entrega de diplomas, mejor amigo, premio de excelencia, etc y luego... oh sorpresa! venía la hora del adiós. Claro que esta era la parte más linda y emocionante del evento. El egreso del colegio implicaba el egreso de la Orquesta (que se re-arma todos los años por concurso); para esto, el director José Luis Domínguez, compuso una pieza que se llamaba algo así como 'Pieza de Despedida'. Esta consistía en una pieza donde partía toda la orquesta tocando junta, y luego, por partes -violines primero, algunas flautas, unos contrabajos, alguna trompeta, y así suscesivamente- iban levantándose los alumnos de cuarto medio, dejaban su instrumento sobre la silla y bajaban el escenario. De sólo acordarme se me paran los pelos!
Ni les cuento el llanterío que quedaba después... no sólo de los que se iban yendo, sino también de sus padres y profesores, y de quienes, más pequeños, seguíamos arriba de la orquesta intentando seguir produciendo algún sonido.
Este es el recuerdo que tengo de mi colegio. Ni carretes, ni curaderas, ni fiestas, ni paseos de inicio o fin de año, ni bullying, ni apodos molestosos a los profesores... y se lo agradezco a Dios! por supuesto que de todo esto hubo, pero finalmente prevaleció aquello más humano, aquello donde cada alumno estaba al centro de esta experiencia de ser parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil... ese mágico lugar de encuentro, aprendizaje, camaradería, crecimiento, música, amor... y miles de cosas más que podría mencionar toda una tarde.
Sólo eso quería contarles. Espero que disfruten este 'cuadro' tanto como yo, cada vez que lo evoco en mi mente, y me siento privilegiada de haber sido parte de algo así.
Con cariño a cada uno,
Fran.
Querida Fran, gracias por compartir estos recuerdos! Como describes la escena, me la imagino perfecto, casi la escucho y siento un sana envidia, porque me encantaría tocar algún instrumento...
ResponderSuprimirEs cierto que, con lo que la televisión nos muestra, parecería que ahora lo "normal" es que los adolescentes se (mal)entretengan. Creo y quiero creer que es una radiografía sesgada, negativa... como es también la imagen que se muestra, por ejemplo, de los matrimonios (pareciera que la fidelidad no existe). Cuando veo ese tipo de programas (cada vez menos, porque no me aportan...), no puedo evitar preguntarme cuánto de culpa tienen los propios canales que los producen y emiten en que esas conductas de riesgo se extiendan. Pero no puede culparse (sólo) a la televisión, ni (sólo) a los colegios. Educar a esos adolescentes desde que son niños y preocuparse de a dónde van, con quién están y qué hacen, es responsabilidad de sus padres (cuando veo chicos de pocos años caminando con amigos muy tarde en la noche, tampoco puedo evitar preguntarme dónde están sus padres). Gracias a Dios mis recuerdos de colegio tampoco tienen nada que ver con carretes ni curaderas. Estudié en dos colegios (muy distintos, con proyectos educativos diferentes, con espiritualidades distintas también) en los que el respeto a Dios, al prójimo y a uno mismo nos lo inculcaron en todo lo que hacíamos. Pero no dudo que si hoy tengo esos lindos recuerdos de mi adolescencia (no tan emocionantes como el tuyo, eso sí) es gracias a mis papás... su guía ha sido el mayor privilegio. Un abrazo.
Querida Fran:
ResponderSuprimirNo sabes lo feliz que me hace esto que has escrito ya que aunque no seguiste con la música como primera profesión, al leerte se percibe como ésta ha dejado en tí algo mucho más grande y profundo que una herramienta para ganarse la vida. Creo que una de las decisiones más importantes, que nos han marcado como familia y que nos hicieron vivir momentos de felicidad indescriptible, fue la de ponerlos en la Escuela de Música.
Más de alguna vez tanto a tí como a tu hermano o a nosotros como papás las amistades nos dijeron que ustedes no habían "vivido su adolescencia" debido a este "proyecto musical" que asumieron, cosa que siempre me ha disgustado mucho. Sin embargo, el otro día quedé bastante tranquila porque escuché una entrevista que le hacía Lucho Jara a Fernando González, el tenista. Se le hacía la pregunta de siempre ¿Consideras que tú talento tenístico te ha hecho saltarte etapas en la vida o no vivirlas como todo adolescente las vive? Fernando sabiamente conrtestó: "Yo no he dejado de vivir nada sólo que lo he vivido de forma diferente además de yo dedicir querer vivir mi vida así". Creo que eso lo resume todo. Siempre he pensado desde mi experiencia como mamá y como profesora que si existieran más colegios com la Escuela de Música Jorge Peña Hen nuestros adolescentes estarían protegidos con un tipo de herramientas que los ayudaría a no caer en lo que está pasando actualmente. Pero también debemos reconocer que "lo malo" siempre es noticia. Sin embargo, es importante destacar que el paso de un niño o niña por el colegio implica mucho más que aprender contenidos y buenos resultados en el SIMCE o entrar a la universidad. Sin dejar de reconocer que todo esto es muy importante, el paso de un niño por el colegio implica formación y de todo tipo no sólo valórica. Me refiero a formación artística, deportiva,cívica, tecnológica y sobretodo APRENDER A AMAR LA VIDA.
Un beso grande
Mamá
Fran, me trasladé a tu graduación ocmo si estuviera ahí...
ResponderSuprimirMe da tanto gusto ver gente que vibra con la música!!! Y tu experiencia, Fran, es una prueba de que jóvenes con ideales e intereses superiores son más fuertes para enfrentar el mundo. Es la ventaja que da el tener fe, o la música, ambas, experiencias espirituales y de vida.
ResponderSuprimirQue lindo tu testimonio Fran!!!
Con leer la escena se me pararon los pelos!!!
ResponderSuprimirQue emocion,que rico saber que existen esos momentos y esos lugares que aportan en hacer de este un mundo mas alegre,lleno de musica y amistad!
Fran, no acostumbro escribir mucho pero la siutuación amerita al menos un comentario.
ResponderSuprimirMe emocioné con la lectura, también recuerdo ese momento en que debías tocar tu propia despedida y tratar de no llorar en el solo que tocabas, ya que no era ninguna gracia desentonar en el concierto final...
Gracias por recordar!!!
un abrazo ;0)
Luisa Durán
ddc
ResponderSuprimirABUELA CARMEN,
ResponderSuprimirFELICITACIONES POR TODO LO EXPREASADO EN FORMA TAN REAL Y POSITIVA EN TU INTERRESANTE RELATO.
OJALA LLEGUE ESTE SABIO MENSAJE A LOS ADOLESCENTES QUE NO HAN TENIDO LA SUERTE DE VIVIRLA TAN PLENA, LLENA DE SANAS SATISFACIONES Y ALEGRIAS. ME SIENTO GRATAMENTE TOCADA CON REFFERENCIA A TUS 15 AÑOS, YA QUE TUS PRIMROS PASOS FRENTE A LA VIDA, A TAN TEMPRANA EDAD, FUERON CON EL GRAN CARIÑO Y PROTECCION DE TUS ABUELOS. Y POR QUE NO DECIRLO, CON CIERTA INQUIETUD POR TUS EMOCIONES, SABIENDOTE TAN REGALONA DE TUS PADRES.
RECUERDO CON MUCHA SIMPATIA, UNA DE TANTAS OCASIONES EN QUE REALIZABAS TU RUTINA DIARIA MUSICAL, RECIBIR LLAMADOS TELEFONICOS DE MIS VECINOS.....PLOP.......LOGICAMENTE PENSE ME PEDIRIAN UN POCO DE SILENCIO. AL CONTRARIO, ME PEDIAN QUE LA NIETA ABRIERA TODAS LAS VENTANAS PARA SEGUIR DELEITANDOSE CON TAN BELLA MUSICA.
QUE LINDO REVIVIR TAN GRATOS MOMENTOS.
GRACIAS
Francisca: Mil años que no te veo, y quizás no me recuerdes, aunque yo si a ti y a tu hermano.
ResponderSuprimirPareciera que este "cuadro" sucedió hace años para mí...pero sigo sintiendo lo mismo, me emociona, me da risa, me trae recuerdos de mis hermanas, de mis compañeros y las partituras. Bien sabemos lo que significa haber pertenecido a esta Escuela; creo que aunque se lo contemos a mucha gente, no entenderán lo que es compartir giras con compañeros de colegio, partituras, y aplausos...siendo tan niños, si nadie sobrepasaba los 18 años!!!!
Llegué a esta página sin saber qué leería y me he llevado una grata sorpresa...saber que existen personas que guardan mis mismos preciosos recuerdos, mis añoranzas de sábados de ensayo y conciertos en diversos pueblos!!! jajajajaja que risa...a veces a pleno sol,casi derretidos, pero con la música como puntal...todos sea por el arte!!
Te envío un abrazo, de compañerismo, de fraternidad por venir del mismo lugar y por estar unidas por los más bellos recuerdos que un colegial pudiera tener.
Judith M. Ledezma Chirino
Hola Fran ...leer esto fue tan emocionante como todo lo que compartiste ayer con nosotros...es increible las facetas de cada uno que vamos conociendo,se van saliendo capitas ,se va develando una humanidad ditinta ,poco a poco se va quitando la neblina que que trasforma los contornos para ir viendonos cada dia,despues de una nueva reunion ,mas reales ,mas como somos..no es que te haya tenido ni definida ni catalogada ..pero me parecias alguien un poco distinta de la Fran que comence a mirar y a conocer ayer...siempre cariñosa y preocupada pero mas fragil,mas suave no se algo diferente y eso no deja de sorprenderme y pensar en ¿cunato conozco a los que me acompañan ? a mis mas cercanos ¿cuanto me preocupo de mirar y ver a los que creo conocer ?...sera un desafio re-mirar, re-conocer ,escuchar en ese mismo silencio que acompaña cuando cada uno comparte al inicio de la reunion,mas silencio,para "degustar" a mi marido,a mis hijos ,a mis amigos ,a mi papa,a mis hermanos ,a tantos,para no perderme en prejuicios,mas mirada asomabarda,mas apertura para ver las maravillas de los seres humanos que me rodean.....
ResponderSuprimir